No existe una tarifa única para un divorcio en Chilpancingo. El precio se define por tres variables: si hay acuerdo entre los cónyuges, si hay bienes que repartir y si hay hijos menores de edad. Un divorcio de común acuerdo, sin bienes ni hijos, cuesta menos de lo que cuesta uno contencioso con inmuebles y custodia en disputa. Por eso el honorario serio se cotiza después de un diagnóstico, no antes.
Ahora bien, el honorario del abogado no es el costo total. Hay gastos que no se pagan al despacho: copias certificadas, actas del Registro Civil, y cuando hay pleito por los bienes adquiridos en el matrimonio, avalúos y notario. Y existe un costo que nadie cotiza y que suele ser el más caro: iniciar el trámite equivocado y tener que corregirlo después.
¿Cómo cambia el precio si mi pareja está de acuerdo?
El acuerdo reduce el costo porque reduce el tiempo y el trabajo procesal. Cuando ambos cónyuges firman una solicitud conjunta y un convenio sobre las consecuencias del divorcio, el asunto se resuelve en un procedimiento corto, sin pruebas ni audiencias contenciosas.
Cuando no hay acuerdo, el escenario cambia. En Guerrero puedes divorciarte aunque tu cónyuge se oponga: basta que uno lo pida, sin acreditar una causa. Pero eso resuelve el vínculo, no lo demás. Durante el juicio, los alimentos, la custodia y las convivencias se fijan solo de manera provisional. Para resolverlos en definitiva, o para repartir los bienes, hay que abrir incidentes: procedimientos que se tramitan aparte, cada uno con su propio desgaste. Ahí es donde el asunto se encarece, no en el divorcio, sino en sus consecuencias.
Un matiz importante: el “acuerdo” al que me refiero no es que los dos estén conformes con separarse. Es que estén conformes con los términos. He visto parejas que coinciden en divorciarse y litigan tres años por una casa.
¿Cómo pesan los bienes en el costo del divorcio?
Los bienes encarecen el divorcio en proporción a su complejidad jurídica, no a su valor. Lo determinante es el régimen bajo el que se casaron y la situación documental de cada bien.
Si se casaron bajo separación de bienes, normalmente no hay nada que liquidar y esta variable prácticamente desaparece. Si fue sociedad conyugal y no hay acuerdo para repartir, se abre un incidente que funciona casi como otro juicio: hay que identificar qué entró a la sociedad, valuarlo y liquidarlo. Un departamento con escrituras a nombre de ambos es un trámite. Un terreno de origen ejidal sin regularizar, una casa construida sobre un predio de la familia política o un crédito INFONAVIT vigente son problemas distintos, y cada uno suma horas de trabajo.
¿Qué pasa cuando hay hijos menores?
Con hijos menores el procedimiento es más complejo, incluso habiendo acuerdo total. La razón es que el interés superior de la niñez obliga al juez a revisar el convenio: no basta con que los padres estén de acuerdo, el acuerdo tiene que ser adecuado.
Eso implica que el convenio debe cubrir guarda y custodia, régimen de convivencia con el padre o madre que no tenga la custodia, y monto, forma de pago y actualización de la pensión alimenticia. Si el convenio está incompleto, el juzgado lo previene —es decir, ordena corregirlo antes de continuar— y cada corrección es tiempo. Si además hay desacuerdo sobre la custodia, pueden intervenir peritos en psicología y trabajo social, y ahí el asunto deja de parecerse a un trámite.
¿El precio incluye todo el asunto?
No. En mi despacho el juicio de divorcio se establece con un precio total por el juicio, pero en caso de que deseen iniciar un incidente (ya sea por bienes o custodia) este se cobra aparte. No es un cobro extra improvisado: es que un incidente de alimentos, uno de custodia o uno de liquidación de la sociedad conyugal son trabajos autónomos, con pruebas y audiencias propias.
Te conviene preguntar esto en cualquier despacho, aquí o en otro. Un presupuesto que no distingue entre el divorcio y sus incidentes no es un presupuesto barato: es un presupuesto incompleto.
También, una vez que se dicte la sentencia de divorcio, esta se tiene que inscribir en la Oficialía del Registro Civil en el que te casaste y en la Coordinación estatal del Registro Civil, y en ambas dependencias se tienen que hacer pagos de inscripción que tiene que cubrir el interesado; en el caso de las oficialías, el costo varía dependiendo del municipio en el que te hayas casado.
¿Por qué desconfiar de una tarifa única?
Una tarifa única cerrada por teléfono, sin haber visto un solo documento, se sostiene sobre una de dos cosas: o el precio ya trae margen para cubrir el peor escenario, o cubre solo el mejor y todo lo demás se cobrará después.
No digo que todo precio cerrado sea abusivo. Un divorcio voluntario, con convenio firmado, sin bienes ni hijos menores, sí admite cotización cerrada, porque el trabajo es previsible. Lo que no admite precio cerrado es un asunto cuya complejidad todavía no se conoce. Pregunta qué pasa si el otro cónyuge se opone, si aparece un bien no declarado o si el juzgado ordena corregir el convenio. La respuesta a esas tres preguntas te dice más del despacho que la cifra.
¿Por qué conviene pagar una asesoría inicial antes de iniciar?
Porque el diagnóstico determina la vía, y la vía mal elegida cuesta más que la consulta. Antes de presentar cualquier escrito hay decisiones que condicionan todo el asunto: si conviene el divorcio voluntario o el incausado; si presentarlo de forma unilateral o esperar el convenio conjunto; si pedir desde el inicio medidas sobre alimentos y sobre con quién se quedan los hijos mientras dura el juicio; qué bienes conviene incluir y cuáles no.
Aquí está el punto incómodo. Cuando un despacho no cobra la asesoría, su único ingreso posible es que aceptes contratar. Ese incentivo no lo vuelve deshonesto, pero sí lo empuja a que toda consulta termine en un asunto contratado, aunque para tu caso la mejor recomendación fuera esperar, negociar directamente o acudir a otra instancia. La asesoría cobrada rompe ese incentivo: pagas por un criterio, no por un servicio que todavía no sabes si necesitas. Si el diagnóstico concluye que no debes demandar todavía, esa conclusión también vale.
Preguntas frecuentes sobre el costo del divorcio
¿Puedo divorciarme si mi cónyuge no quiere?
Sí. No se requiere el consentimiento del otro cónyuge ni acreditar una causa: basta que uno lo solicite ante el Juez de lo Familiar. Lo que sí puede discutirse son las consecuencias —alimentos, custodia, convivencias y bienes—, que se resuelven en procedimientos separados. Esa oposición no impide el divorcio, pero alarga el asunto y eleva su costo.
¿Cuánto tiempo tarda un divorcio en Chilpancingo?
Depende de la vía y del acuerdo. Uno voluntario, con convenio completo y sin bienes complejos, es sensiblemente más rápido que uno donde se litigan custodia o bienes. Ningún abogado puede garantizarte una fecha, porque el tiempo depende también de la carga del juzgado y de la conducta procesal de la contraparte.
¿Qué documentos debo llevar a la asesoría inicial?
Acta de matrimonio, actas de nacimiento de los hijos, identificaciones de ambos, capitulaciones matrimoniales si las hay —el documento donde pactaron su régimen de bienes— y documentos de los bienes: escrituras, contratos, estados de cuenta del crédito hipotecario. Con eso el diagnóstico es real. Sin documentos, cualquier opinión, y cualquier precio, es provisional.
¿Listo para agendar tu asesoría?
La asesoría inicial cuesta $500 MXN y dura 40 minutos. Termina con hoja de ruta escrita; si contratas dentro de siete días, el costo se descuenta del anticipo.